Cuenta la historia, o la leyenda, no lo sé, que Miguel, un cuarentón que se dedicaba a las pinturas —pintaba unas acuarelas que siempre daban de qué hablar, allá por los años setenta—, residía en una cuadra con veredas repletas de soretes expulsados por anos de canes, es decir, excremento animal de esas criaturas divinas que nosotros, otros animales acostumbrados a cagar encima de otras criaturas (bueno, no todos somos así) llamamos perros. Estaba harto de pisar la dureza de aquellos soretes, y su blandura, porque los perros también padecen dolores estomacales, no ignoremos sus dolencias. Se rumoreaba que había dejado de usar zapatos y zapatillas, simplemente calzaba botas campestres que le llegaban a la altura de las rodillas, marrones como los excrementos que solía pisar a diario para disimular ese color tan despreciado. Entonces una mañana recurrió a su imaginación y se las ingenió de la siguiente manera: se mudó de manzana. ¿Qué esperabas, otro recurso de mi imaginación? Hoy es viernes y estoy cansado, mi cabeza merece un descanso después de todo. Buen fin de semana.
El rincón de los lectores ambulantes
viernes 2 de marzo de 2012
lunes 20 de febrero de 2012
El día que comenzó el gran misterio
16 de agosto de 1996. Una puerta abierta, la de una bóveda. Ya no podía verse a los teros yendo y viniendo a lo largo y ancho de la superficie del cementerio, en su reemplazo había gatos, todos blancos excepto uno con manchas negras en la cola. Apenas una persona despidiendo a otra persona, pero el ataúd de Luis, aquel muchacho que habían dado por muerto, estaba abierto. En su interior no estaba el cuerpo. El sepulturero aún no había frecuentado la vereda que conducía a su bóveda, restaban cinco minutos para que se iniciase otra jornada negra. Tampoco lo habían visitado sus familiares; uno de ellos, su hermano Pedro, tenía pensado visitarlo durante el atardecer, porque a Luis le fascinaban los crepúsculos. No sabemos qué ha sido de su cuerpo: ¿habrá logrado su escapatoria? Y si escapó: ¿a dónde ha ido? Hasta hoy, 20 de febrero de 2012, sigue siendo un misterio su paradero.
domingo 19 de febrero de 2012
El día que lo dieron por muerto
15 de agosto de 1996. Frío intenso en el pueblo. Las ventoleras castigaban los portales de hierro macizo. Cinco teros iban y venían a lo largo de una superficie que no superaba los trescientos metros de longitud. Cruces. Cuerpos desalmados. Cinco personas recordando a otras cinco personas. Predio sediento de voces humanas. Olor nauseabundo de flores marchitas, y en un recoveco estaba Luis, metido en un ataúd, aterrado, desesperado, agonizando, con los pulmones despedazándose: lo habían velado, lo habían dado por muerto y ahora experimentaba su joven muerte, poco antes de comenzar su vigésima primavera.
viernes 3 de febrero de 2012
Jugando con las palabras clave
Giaccone vio la película de Howard Hughes y obtuvo como premio un viaje a los agujeros negros. Entre palabras y Marlon Brando, usó la imaginación para convertirse en un cuervo y atravesar los agujeros negros del espacio.
Notas del autor: al igual que en mi otra bitácora, he utilizado las palabras clave de búsqueda de este blog para poder jugar con las mismas. Si tienen ganas, pueden jugar con ellas, en el mismo orden en que fueron detectadas o como quieran.
domingo 15 de enero de 2012
El señor del infinito (quinta parte y final)
Pero un día, un día Jacinto, el señor del infinito, el muchacho que todo lo podía con sus dotes sobrenaturales, porque sus habilidades excedían los términos de la naturaleza, decidió construir un cohete y viajar a Europa, alcanzando la velocidad de la luz. Cabe señalar que no se trasladó al continente europeo, claro que no, sino al satélite del planeta Júpiter, el menor de los cuatro satélites galileanos. Nunca más se supo de él. Las pocas personas que lo despidieron en la ciudad de Alberti han sido convertidas en mandarinas durante los días posteriores al despegue, y terminaron machacadas, por supuesto.
FIN
jueves 12 de enero de 2012
El señor del infinito (cuarta parte)
Jacinto era un flor de hijo de puta, todos lo sabemos, porque el señor del infinito convertía a los malvados en mandarinas, y se paraba sobre las mismas para pisotearlas, machacarlas hasta exprimirlas. Lo que no les conté es que el jugo de las mandarinas que Jacinto exprimía tenía un color rojizo, el mismo color que tiene la sangre, y por las noches los vampiros visitaban el área cruenta, sedientos, bebían la sangre y al día siguiente Jacinto volvía a pisotearlas para saciarlos. La sangre, perdón, el jugo de las mandarinas era conducido por un canal de cemento hacia un piscina que el señor del infinito había abandonado, la llamaba: "el bebedero de los vampiros", y ellos, ellos estaban agradecidos con su amo sangriento, hasta se rumoreaba que ascendían a las alturas, más allá de la estratosfera, para comunicarse con Satanás, su aliado más sagaz. En esos días, la luna se teñía de rojo.
Continuará...
lunes 2 de enero de 2012
El señor del infinito (tercera parte)
Jacinto, el señor del infinito, solía estar de buen ánimo pero cuando se enojaba, cuando se enfadaba, era saludable no cruzarse en su camino porque el hombre era capaz de convertirte en una mandarina. Cuentan que una tarde, su primo decidió visitarlo en su palacio, porque el señor del infinito se había construido un castillo, y él estaba lo más pancho en el fondo del parque, una superficie extensa, de unos dos o tres kilómetros de longitud. Lo primero que advirtió fue que Jacinto estaba en la cima de un pila de mandarinas, decenas y decenas de mandarinas apiladas, todas machacadas. Cuando le indagó para qué había juntado tantas frutas, Jacinto no vaciló en responder: "estas mandarinas eran unas bestias humanas, ésta que ahora mismo estoy pisando se llama Rubén, tiene cuarenta años y un título universitario colgado en la pared".
El señor del infinito no tenía escrúpulos, también cuando se le daba la gana.
Continuará...
martes 27 de diciembre de 2011
El señor del infinito (segunda parte)
Les voy a revelar su nombre, el señor del infinito se llamaba Jacinto, tenía 36 años en sus momentos de esplendor, de furor, de fama pueblerina, porque él vivía en la ciudad bonaerense de Alberti, un pueblo devenido en ciudad, a unos 190 kilómetros de la ciudad capital. Es que los pueblos respiraban tranquilidad, calma y seguridad hasta que Jacinto la transformó en una urbe, repleta de torres y autopistas, pero no quisiera adelantarles esta historia, por cierto, inaudita y muy particular. Quizá se pregunten cómo era, qué aspecto físico tenía, y otras tantas cualidades de este sujeto tan pero tan especial, de aquella uña del cosmos, de aquel lunar del universo. Era un fuera de serie total. Bueno, les voy a contar: Jacinto medía 1.50 metros de altura, bien chiquitito como podrán imaginar pero su enanismo no le impedía contar con una imaginación fenomenal, y a veces brutal, capaz de convertir rocas en puentes, barro en casas y agua en Coca-Cola. Sus manos, sus suaves manos repletas de dedos tan finos y largos como lápices de cuarto o quinto grado escolar, eran una fuente incesante de ingresos para la comunidad. Recuerdo la tarde en que mi tío Pepe necesitaba unos fósforos para encender un fueguito, Jacinto lo oyó al pasar y no dudó en encenderlo a la distancia con su mirada magistral, una mirada intensa, más intensa que la de los búhos que frecuentaban el lugar; tenía los ojos verdes y curiosamente no le crecían las cejas. Tampoco las pestañas. Su nariz era pequeña y aguileña, con un mentón bien pronunciado que más de una vez sedujo alguna que otra cargada de sus amigos cuando era apenas un pibe, de 1.10 metros de altura, sí, tenía 15 quince años y apenas medía eso. ¿Se imaginan, por ejemplo, lo mucho que le costaba hacer ring y correr, es decir, jugar al ring-raje con sus amigos de la comunidad?
Continuará...
Notas del autor: estoy comenzando a querer a este muchacho llamado Jacinto, el señor del infinito.
domingo 25 de diciembre de 2011
El señor del infinito (primera parte)
Era tan indiferente a las limitaciones y los límites que la gente lo reconocía en las calles y le decía: "adiós, señor del infinito", porque él era justamente eso, un sujeto oriundo de otra galaxia, o quizá un accesorio o una extensión del cosmos mismo, como si se tratara de una uña o quizá de un lunar que el armonioso universo había decidido crear para su posterior conservación y/o perpetuación, todo ésto a los efectos de una vasta experimentación, un treintañero que rechazaba toda clase de privaciones y negaciones, un muchacho que convertía los "no" en "sí", o los "no puedo" en "yo puedo", en fin, siempre hacía lo que se le daba la gana.
lunes 19 de diciembre de 2011
Arturo, el asesino de gatos
Cuenta la leyenda que Arturo, un abogado cuarentón devenido en chófer de jueces acomodados, madrugaba todos los días a las siete de la mañana para afeitarse el bigote, rebanándolo cual máquina cortadora de pasto, la misma que utilizaba los fines de semana en el parque de su patio, un patio estrecho pero muy largo, de unos treinta metros de longitud, repleto de gatos: felinos en calidad de visitantes porque tenían amos en todo el vecindario.
Tras ciento cincuenta y tres rebanadas de bigotes, una mañana se dirigió al fondo del patio y asesinó sin parpadeos a, al menos, seis gatos. Después ocultó la pistola en el cajón de su escritorio y se fue al baño. Se enjabonó las manos. Cuando se miró en el espejo, su rostro había mutado, se había transformado en el de un tal Adolfo, el alemán malvado, y su mente celebraba victoriosa la matanza de los gatos: habían usurpado su terreno y ahora son pasto.
sábado 17 de diciembre de 2011
Por esa rayita oblicua que desciende de derecha a izquierda
LOS EPÍMONES
El epímone es una figura que consiste en repetir sin intervalo una misma palabra para dar énfasis a lo que se dice, o en intercalar varias veces en una composición poética un mismo verso o una misma expresión (Fuente: Diccionario Enciclopédico Vox 1. 2009 Larousse Ed.).
A mí, particularmente, me agrada el empleo de la figura del epímone; cuando la utilizo me siento un pibe que juega con su pelota de cuero, haciéndola rodar y rebotar en la superficie de una pared de concreto.
Hace poco he comentado en un blog acerca de su uso, al respecto escribí la siguiente oración:
Justamente se trata de los epímones: solo o sólo, por ejemplo. De todas maneras, no son muchos los casos en que se los puede usar (y disfrutar, agrego ahora). Por ejemplo: “estoy solo, con Sol, sólo fumamos y tomamos mates, dulces, porque a ella sólo le gustan los mates dulces, y yo, cuando estoy solo, sólo los tomo amargos”.
Estimados visitantes de esta bitácora, en esta ocasión, esa rayita oblicua que desciende de derecha a izquierda, todo lo puede.
viernes 9 de diciembre de 2011
Suri, suri, suricata (2)
Buenas tardes. Les comento un secreto, imagino que no lo divulgarán, ¿cierto?, pues bien, he tocado su frente, he tocado su frente y la convertí en una almohada con plumas de avestruz. También eché mis orejas en sus brazos y la nuca en su vientre, pero nunca amaneció, mi habitación sombría apenas me permite vislumbrar el teclado de esta computadora, y ella, ella continúa siendo una almohada, triste pero muy servicial.
martes 6 de diciembre de 2011
Suri suri, suricata
Tocaré tu frente, tocaré tu frente y te convertiré en una almohada, una almohada con plumas de avestruz. Luego echaré mis orejas en tus brazos, y mi nuca en tu vientre. Cuando amanezca, si es que amanece, siempre y cuando me hayas permitido descansar sin impedimentos, serás una suricata, contenta.
domingo 4 de diciembre de 2011
"Club Atlético Boca Juniors, Xeneizes, Bosteros, La Mitad Más Uno, Rey de Copas, El Equipo de La Ribera, El Único Grande o Boquita", se ha consagrado nuevamente campeón (Torneo Apertura 2011)
Boca Juniors (Argentina) cuenta ahora con 51 títulos. A lo largo de toda su historia obtuvo 6 títulos nacionales en la era Amateur, 23 + 1 = 24 en la era Profesional, 18 títulos internacionales y 3 Copas.
¡Gracias campeón!
¡Ahora vayamos por la Copa Libertadores de América!
martes 22 de noviembre de 2011
Cualquier excusa es buena para intentar escribir algún cuentito
¿No entendés nada? No te preocupes, echale una ojeada a este otro blog ("cliquear aquí") y después regresá haciendo otro click en esa bitácora.
Entonces este blog es el "padre" de todos mis escritos y, como tal, me aconseja escribir algún que otro cuentito: en eso estoy.
Tengamos en cuenta que la otra bitácora, la que sólo aporta cromosomas X, es mi madre virtual, quien me cede siempre los espacios pero últimamente está muy ocupada y ya no tiene ganas de comentar.
Conclusión: nunca está de más aprender (o repasar) algo de ciencia y, además, estimularse para escribir un poco de literatura. Ganas tengo, lo que me falta es un poco de tiempo. Tampoco me decidía por uno de los blogs. :)
Los mantengo al tanto. Que tengan un gran día.
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