jueves, 30 de diciembre de 2010

Escuchando a los aborígenes



Me gusta eso... prestarle atención a las comunidades de aborígenes. Hoy se los ha escuchado, mañana Félix y su gente podrán comer un pan dulce. Me gusta que se escuche a nuestra gente, sobremanera sabiendo de quiénes se trata: los aborígenes, los verdaderos sabios de nuestras tierras. Deberíamos escucharlos más, aprender de sus creencias e integrarlos a nuestra sociedad más allá de toda bandera política.
Ahora habría que entregarles lo que les corresponde.
Gracias a las autoridades nacionales. 


Escuchemos a los aborígenes



Sra. Presidenta de la Nación, Dra. Cristina Fernandez de Kirchner:

No tengo dudas de que el ministro Florencio Randazzo quiso (y quiere) escuchar a ese buen hombre. Tampoco tengo dudas de que usted también quiere escucharlo. Si usted lo escucha, pasaremos una fiesta mejor. Todos queremos que Félix pueda comer.

Copio las palabras del periodista Joaquín Morales Solá (y su link): 

Ustedes saben que en medio de tantos problemas políticos, sociales en el Gobierno, en la oposición, está pasando inadvertida una noticia que puede tener consecuencias desagradables.

En Avenida de Mayo y 9 de Julio, pleno centro de la Capital Federal, un líder indígena, de la comunidad toba de Formosa, Félix Díaz, está haciendo una huelga de hambre desde el 23 de diciembre. Él representa a 800 familias de Formosa que se llevan muy mal con el gobernador, Gildo Insfrán, y que ciertamente, Isnfrán los trata muy mal.

El planteo de ellos es que les den 1300 hectáreas de tierra que eran parte de unas 5000 hectáreas que el estado Nacional o el provincial les dio hace ya varias décadas, y no se las terminan de entregar nunca.

Cuando empezó la huelga de hambre, el ministro del Interior, Florencio Randazzo le mandó un escrito a este líder toba invitándolo a tener una reunión el lunes a la mañana. Él fue y se encontró con funcionarios de segundo rango del ministerio que le decían que el ministro no podía recibirlo, que lo iba a recibir un funcionario cualquiera, y él no quiso, porque los problemas que está planteando, sobre todo enfrentado con un gobernador como Insfrán, no se los va a resolver un funcionario cualquiera. Se los va a resolver, si los puede resolver, el Ministro del Interior.

Él volvió a su lugar en Avenida de Mayo y 9 de Julio. La huelga de hambre sigue. Yo creo conocer al ministro Florencio Randazzo. Es un hombre sensible. Uno puede estar de acuerdo o no con las decisiones que él toma pero no es un hombre insensible, entonces lo que le quisiera pedir, en nombre de muchos argentinos que no queremos más desgracia en este país, es que lo reciba a Félix Díaz y seguramente va a tener la posibilidad de resolver el problema y esto no va a pasar a mayores.

http://www.tn.com.ar/politica/128259/huelga-de-hambre-sin-respuesta
 
Notas del autor: les anticipé que sería imparcial.

martes, 28 de diciembre de 2010

El Torino y mi novela

De acuerdo a Wikipedia:

Gran Torino es una película estadounidense de género dramático del año 2008, dirigida, producida y protagonizada por Clint Eastwood. La película marca el regreso de Eastwood a un papel estelar después de cuatro años; su último papel estelar fue en la película Million Dollar Baby en el año 2004. La película cuenta con un elenco predominantemente Hmong, así como la actuación del hijo menor de Eastwood, Scott Eastwood, y del hijo mayor, Kyle Eastwood. La película se estrenó en algunos cines de Estados Unidos el 12 de diciembre de 2008, y más tarde en el resto del país el 9 de enero de 2009.

De acuerdo a mi novela, el Torino es un coche de industria nacional que juega un papel protagónico en la trama de la historia. Este 2011 lo sabrás... cuando se publique mi novela. 
Sorry, Clint Eastwood, te tengo mucho respeto pero mi novela está registrada desde hace 4 años. Don`t worry, be happy.



Damas y caballeros, la novela está lista, preparada para que su autor (o sea, yo) encaje su primera velocidad y acelere, como si maniobrara ese Torino. Resucitaré a ese leopardo con motor.


lunes, 20 de diciembre de 2010

ERNESTO y YO - El regreso (Escena nro. 1)

Escena número 1 - El regreso de Ernesto - Edificio de YO - Dos de la madrugada.

Ernesto tocando el portero eléctrico de mi edificio. Yo atiendo como suelo atenderlo cada vez que a alguien se le ocurre hacerlo.
YO: Diga...
Ernesto: ¿Juanma?
YO: ¿Quién es?
Ernesto: Soy yo, Ernesto, el del café desazucarado, tu seudónimo olvidado.
YO: ¿Ernesto?
YO me quedo pasmado, con el tubo apoyado en el lóbulo de la oreja derecha.
Ernesto: Claro, ¿quién más podría ser... Ernesto Che Guevara? Abrime, dale.
YO: dijiste que no volverías jamás. ¿Olvidaste que te despedí en la estación de trenes?
Ernesto: es que no consigo otro autor. ¿Acaso olvidaste que fui yo quien puso su nombre cuando no te animabas a escribir usando el tuyo?
YO: tenés razón. Pasá.
Yo pulso la techa del portero. Se escucha un portazo. Ernesto está nuevamente en casa.

CORTE.

Notas del autor: es un regalo de navidad para quienes me siguieron a lo largo de todo el año.

domingo, 19 de diciembre de 2010

El perseguidor - Julio Cortázar.


Qué joyita hallé en la red, imperdible. No hablo más, que hable Cortázar. Bye.


Bonus: para quienes aún lo desconocen, abrí un nuevo blog. En el parte superior de la columna derecha de este blog podrán cliquear la imagen (La Revolución del Pensamiento), es algo así como un agujero negro cibernético: te arrastra a otra dimensión. Saludos cordiales.

viernes, 10 de diciembre de 2010

El caso del pasacalle (Tercera Parte)


Ahora sí les contaré lo sucedido con el gordito del pasacalle. Después de atender a la señora con serios problemas matrimoniales, me dirigí a la dirección de la femenina mal pensante, su mujer. A priori llamé a un amigo para hackearle la cuenta de yahoo. Mi gran amigo Pepe es un maestro en la materia, un idóneo en la invasión de direcciones electrónicas.
El pasacalle estaba posteado a mitad de cuadra, en dirección a una casona pintada de azul. Parecía el hogar de un marinero. Me paré frente a la puerta pero no toqué el timbre, simplemente analicé algunos aspectos de la fachada de la casa. La puerta de entrada era de madera, de color celeste, tenía un portero eléctrico sin visor. Las únicas dos ventanas estaban encortinadas y cerradas. Apenas dos plantitas decoraban esa vereda con ciertos desniveles propios de una vereda con serios problemas en su estructura inferior. Era muy probable que hubieran reemplazado dos árboles coposos por esa plantitas que hasta el día de hoy me pregunto cómo se llamarán. Me llamó la atención el hecho de que no hubiese grafitis en la pared, nada, cuando todas las paredes de las casas linderas estaban pintadas con grafitis variados. Tampoco se oían sonidos ni voces procedentes del interior de la casa, entonces crucé la calle y tomé asiento en el banquito de cemento de una casa con un tejado que caía hacia la vereda. Habré estado más de media hora esperando que alguien saliera de la casa, con ese pasacalle que coincidía con el de la fotografía. De pronto, la puerta se abría y un hombre calvo, obeso, de estatura mediana y vestido con un pijama color crema, asomaba la cabeza. Era él, era el gordo puto, el mismo sujeto de la fotografía que me había alcanzado su mujer. Quiero aclarar que antes me encargué de confirmar que efectivamente estaban casados. Uno siempre tiene que asegurarse de todo, debe desconfiar de absolutamente todo, es más, desconfío de hasta mi sombra. Pero el gordito así como salió se adentró en la casa, dando un portazo que removió unas hojas marchitas de la vereda. Por suerte no me vio, de todos modos me hice el distraído. Pero, ¿por qué se habría asomado, qué estaba buscando? Tenía que averiguarlo, no podía quedarme de brazos cruzados. Cogí el celular y llamé a Pepe. Necesita saber qué clase de contactos tenía ese gordito infeliz. Pepe no me atendía. Eran las tres de la tarde y el tipo estaba arropado con un pijama. La vereda estaba desalmada, la calle desolada. ¡Qué barrio más curioso! Su señora esposa no debería estar en casa, de acuerdo a sus datos personales —que también me cedió— trabajaba en un hospital como enfermera. Otro dato que también confirmé con una mera llamada telefónica, pero en un abrir y cerrar de ojos irrumpió en mi vista una colorada que apoyaba la manopla izquierda de una bicicleta en la pared de la casa del gordo puto, a un lado de la puerta. Una colorada en bici se acercaba a la puerta. Vestía un jogging negro, zapatillas del mismo color y una remera rosada con el dibujo de Mickey mouse. Tocó el timbre y se cruzó de brazos dándome la espalda. Esa petisa tenía unas nalgas bien moldeadas, dignas de una muchacha que le dedicaba tiempo a los aparatos de un gimnasio. Su estatura no superaba el metro sesenta. El gordito abrió la puerta, y sin saludarla —ni siquiera con un beso en su mejilla— la invitó a pasar. Obviamente les saqué unas fotografías, cuatro en total, algo tenía que llevarme a casa. Metí la mano en el bolsillo del pantalón y saqué mi billetera. No podía arriesgarme más. Había olvidado las sucias monedas para tomar ese apestoso colectivo urbano que me arrimaba a mi barrio. Crucé la calle, me subí a la bicicleta y comencé a pedalear. Después de todo necesitaba ejercitar los gemelos.

martes, 7 de diciembre de 2010

La declaración más inteligente del año


Haré una excepción a la entrega de la tercera parte del "caso del pasacalle" para copiar y pegar las opiniones de un periodista que, a mi entender, plantea una nueva manera de comunicar información. Recién ahora vengo a leerla... en buena hora.


Miércoles, 14 de abril de 2010

TELEVISION › JUAN MICELI, SU SALIDA DE EL TRECE Y TN Y SU ARRIBO A LA TV PUBLICA

“No quiero hacerle el juego a la lógica de enfrentamiento”
El conductor dice no tener muy claro por qué se quedó sin espacio en las señales donde se formó, pero mira hacia adelante: “Me parece injusto juzgar a los periodistas por el lugar en el que trabajan. Ni antes era opositor ni ahora soy oficialista”.

Por Emanuel Respighi

Sin comprender aún las razones por las que la gerencia de noticias de TN y El Trece lo dejaron ir tras dieciocho años de trabajo ininterrumpido, Juan Miceli camina por los amplios pasillos de Canal 7 con su habitual cortesía. El mal trato recibido en lo que para él era su casa y la poca voluntad para encontrarle un lugar en alguno de los medios del Grupo Clarín pareciera compensarse –se percibe– en la bienvenida que todavía le brinda el personal de todas las áreas de la TV pública, desde donde hace un par de semanas conduce Visión Siete Central (lunes a jueves a las 20). Un reconocimiento que sirve para, al menos, aplacar el mal trago sufrido durante 2009. “Si después de conducir segmentos y programas importantes para TN y El Trece reducen mis espacios y no hacen ningún esfuerzo por retenerme, no me queda otra opción que sentir que me empujaron a tomar la decisión de irme”, le explica a Página/12 el periodista en relación al cambio que acaba de formalizar.

Formado como periodista en la estructura de Artear (donde no sólo cumplió todos los pasos como cronista hasta llegar a la conducción, sino que también fue el lugar que le costeó becas en Estados Unidos e Inglaterra), Miceli se convirtió con el paso de los años en una de las caras informativas del Grupo, para el que cubrió acontecimientos como la guerra del Líbano, la muerte de Lady Di, la detención de Augusto Pinochet en Chile y el arribo de los restos del Che Guevara a Cuba, además de muchas elecciones presidenciales. Sin embargo, su cara está estrechamente relacionada a Telenoche investiga, uno de los programas más importantes de la gerencia de noticias de Artear en las últimas décadas, donde fue primero cronista y luego llegó a coconductor, junto a María Laura Santillán.

Sin embargo, el periodista sintió que aquel reconocimiento se fue desmoronando en los últimos años, cuando paulatinamente dejó de conducir segmentos informativos como En síntesis, y luego otro por las tardes de TN. El final de ese proceso se dio el año pasado, cuando su participación en la estructura informativa de Artear fue casi nula. Con sus modos, Miceli trata de encontrarle explicaciones racionales a su salida de Artear y cuenta sus expectativas, prejuicios y miedos por el arribo a la TV pública.

“Cuando se fue Andrés Repetto del canal, me ofrecieron encargarme del área internacional”, comienza a explicar el periodista, que es licenciado en Relaciones Internacionales. “La propuesta inicial –se explaya– era darle mucho impulso a la sección, pero al tiempo noté que casi no tenía espacio, los tiempos de salida se reducían y muchos días preparaba temas o informes que no salían al aire. De tener un lugar destacado en El Trece o TN pasé a no salir al aire, o que mi participación se redujera a un minuto en Telenoche. Planteé que entendía que había momentos en los que internacional no era prioridad, pero que entonces no quería estar en un lugar donde no fuera prioridad. Les pedí si podíamos rever la decisión y me dijeron que no, que no había otra cosa. Pedí volver a conducir en TN y me dijeron que no había espacio. La única alternativa que me ofrecieron fue volver a hacer móviles. Ahí tomé la decisión de irme.”

–¿La sección estaba relegada porque la cuestión nacional se la comió o por alguna cosa que sospecha?

–Está claro que para Artear la prioridad es la problemática nacional. Hoy mucho más. Pero hubo episodios con notas importantes que no fueron claros. Por ejemplo, en la Primera Cumbre Iberoamericana, el año pasado, donde había treinta y pico de presidentes reunidos, y cuando Hugo Chávez le regaló el libro a Barack Obama, el informe no salió en las dos horas que duró Telenoche. Fue tapa de todos los diarios. Y al día siguiente pasó lo mismo. Prefiero no tomarlo como algo personal. Prefiero pensar que es algo profesional y que no pudieron cumplir con la promesa de que lo internacional tuviera un espacio importante. Pero nunca había tiempo para mi tarea. Y todo periodista sabe que el trabajo se cierra con la publicación. No hay nada más de-salentador para un periodista que estudiar un tema, analizarlo, realizar un informe y que ese trabajo nunca vea la luz.

–Dado que hacía 18 años que trabajaba para El Trece, ¿esperaba otra manera de irse del canal?

–No noté ningún esfuerzo por retenerme. Estuve diez años conduciendo en los canales: Telenoche investiga, En síntesis, TN... Si después de tantos años como conductor no había un huequito, aunque sea en un horario marginal de TN, para tener continuidad al aire, entendí que no me querían más en sus pantallas.

–¿Ese maltrato fue lo que terminó por convencerlo de alejarse?

–Ese fue el disparador. Después noté que habían llegado otros colegas a hacer programas, que muchos colegas eran reasignados a las radios del grupo, como Mitre o La 100... Yo tengo mucho dolor porque me jugué mucho por el canal. Con Telenoche investiga es el día de hoy que sigo declarando en la causa por el padre Grassi, apostaron por mí durante mucho tiempo. No entiendo cómo no hubo aunque sea un gesto. Lo digo con una mezcla de bronca y pena. No creo que en un grupo como ése, con todos los medios que tiene, sea tan difícil encontrarme un lugar como conductor en algún lado.

–Por lo que conoce, ¿cree que lo suyo fue un caso aislado o es la forma de proceder del grupo?

–No sabría decirlo con precisión. Los medios de comunicación son, ante todo, empresas, y como tales están en todo su derecho de decidir quiénes siguen trabajando en ellas. El problema es que a mí ni siquiera tuvieron esa deferencia de decirme que no encajaba en su estructura o perfil. Siempre hubo una valoración positiva hacia mí, no sé cuándo empezó a cambiar, al punto que muchos colegas percibieron cómo iba perdiendo espacio en el canal. Hubo un desplazamiento notorio, que el archivo lo corrobora.

–¿Usted no sospecha que su salida tenga que ver con alguna cuestión ideológica, política, o hasta personal?

–No creo que sea por una cuestión política. Yo quiero creer que sólo fue por algo profesional. El Trece no es el mismo que hace años: el barco cambió de rumbo. Y en ese rumbo, sea por cuestiones profesionales o personales, muchos nos situamos al borde del precipicio. Antes, en los noticieros, se diferenciaba la información de la opinión; desde hace un tiempo, esa división está menos clara.


Cambio de hábitos

Luego de un “proceso de renuncia” que finalizó en noviembre del año pasado, Miceli comenzó una intensa búsqueda de trabajo en productoras, radios y canales. Todos le expresaban el buen concepto que tenían sobre su trabajo, pero nadie le ofrecía nada. Miceli no quiere pensar que su poco clara salida del Grupo Clarín haya influido a que su intensa búsqueda sea infructuosa. “Quiero creer que se debió a que no hay muchos lugares”, dice. Hasta que hace un mes apareció la propuesta de Canal 7 para conducir una edición del noticiero. “Acepté la propuesta porque necesitaba trabajar, me sentí reconocido y porque tengo la promesa de que si a futuro hay un programa periodístico en el canal, lo voy a conducir yo”, subraya.

–¿Lo seduce más la tarea periodística que la de presentador de noticiero?

–Como presentador de noticias uno no elige las notas que salen al aire. Ni en El Trece ni en el 7. En un periodístico cuenta la opinión y la mirada de uno. Con un periodístico yo siento que compenso el oficio periodístico. Presentar noticias te mantiene activo e informado, pero para un periodista inquieto es un trabajo limitado. A mí me gustan las coberturas y las investigaciones. No quiero dejar de ser periodista para ser sólo un conductor.

–¿La llegada a la TV pública le produjo más dudas que si la propuesta fuera de un canal privado?

–Sí. Se suele creer, erróneamente, que la información que difunde un canal público está más viciada de intereses que la que hace un canal privado. Estar en el 7 es un paso más en mi carrera. Pensarlo en términos de bandos es hacerle el juego a esa lógica de enfrentamientos. Yo soy el mismo en otro canal. Estamos viviendo, a partir de este debate mediático-político, una crisis de los medios y los periodistas. Creo que más que medios independientes, lo que hay que buscar son periodistas honestos. Lo bueno de esta lucha es que de no ser por este enfrentamiento habría cosas del Gobierno que nunca se hubieran sabido, de la misma manera que intereses económicos de las empresas periodísticas tampoco hubieran salido a la luz. El Gobierno dice cosas de las empresas que antes no hubiera dicho y las empresas dicen cosas del Gobierno que antes no decían. Se quebró esa convivencia. Creo más en periodistas honestos que en el periodismo independiente como abstracción.

–¿Por qué dice que hay que seguir periodistas y no medios?

–Un camarógrafo no decide qué cosas va a filmar, un editor edita el video que le traen y un redactor va a hacer la nota que le piden. Las editoriales de los medios se definen en la tapa de los diarios, en los títulos de los noticieros y en los boletines de radios. Los periodistas no tenemos decisión editorial sobre tapa de un diario o título de noticias. En El Trece yo no podía elegir los títulos y acá tampoco. Sí puedo negarme a leer un título que yo sé claramente que es una mentira o se trata de una información distorsionada. Un conductor no decide qué noticia presenta.

–El tema es que está más instalado en la población que la libertad de expresión es potestad de los canales privados y no de los noticieros de los canales públicos.

–Creer que la libertad de prensa es propia de los privados es una distorsión de lo que ocurre. Los canales privados están titulando más en función del enfrentamiento con el Gobierno, o en salvaguarda de sus propios intereses, que pensando en la relevancia social. Ningún privado se investiga a sí mismo, de la misma manera que el Estado tampoco lo hace desde sus noticieros. En El Trece no hubo ninguna nota respecto del negocio que hacía con el fútbol, de la misma manera que tampoco lo hace ahora el 7 con el nuevo contrato. Me parece injusto juzgar a los periodistas por el lugar en el que trabajan. Ni antes era opositor ni ahora soy oficialista. Yo soy responsable de la nota que hago. Asumo el riesgo de que, en esta lógica, muchos piensen que ahora que estoy en el 7 perdí credibilidad. Es ridículo. Pido que me juzguen por mi trabajo, no en dónde lo hago. Ningún periodista se identifica absolutamente con el medio para el que trabaja. En El Trece he elogiado la valentía del discurso de la Presidenta en la ONU, de la misma forma que señalé que el alineamiento de la Presidenta con Chávez no era bueno para el país en perspectiva internacional.



Fuente: página/12.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/8-17596-2010-04-14.html

lunes, 6 de diciembre de 2010

El caso del pasacalle (Segunda Parte)


Después de evitar que los miembros del consorcio me echasen del edificio ante mi tan reiterada falta de pago de las expensas, volví a casa, tomé la fotografía de mi nuevo caso, la ojeé unas diez o doce veces y me largué a leer el currículum vitae del marido sospechado. Lo copiaré y pegaré en las líneas siguientes para que puedan sentirse un detective privado, esa es la idea. No me interesa promocionar mis servicios detectivescos, bueno, quizá alguna muchacha adinerada se sienta interesada y quiera compartir sus inquietudes: será bienvenida, siempre y cuando no duden de un gordo “puto”.

C.V. del gordo puto (por cuestiones obvias reemplazaré con guiones los datos que no puedo informar):

Nombre: – – – – – – Puig
Domicilio: ———— 1245
(1———) – Ciudad Autónoma de Bs. As.
Teléfono: (011) 4 - - - - - - -


RESUMEN DE ANTECEDENTES

Mi marido ha sido taxista, reparador de PC, empleado administrativo de editorial y a partir de ahí un escritor fantasma, aunque publicó dos novelas con el seudónimo “Pedro Larrañaga”.

ESTUDIOS

• UNIVERSITARIOS
Universidad de Buenos Aires
Facultad de Ciencias Económicas
Carrera: Contador Público
Estado: abandonado (le restan 15 materias para graduarse)

• SECUNDARIOS
Escuela Normal
Chivilcoy – Pcia. de Buenos Aires
Título: Perito Mercantil

OTROS CONOCIMIENTOS

• Idioma: Inglés (excelente). Vivió tres años en New York ganándose la vida como taxista.
• Excelente manejo de sistemas informáticos (obsesivo-compulsivo)

DATOS PERSONALES

Argentino; casado; 52 años; nacido en Chacabuco, Pcia. de Buenos Aires; D.N.I: --.---.884. Dirección de E-mail: - - - - - - - @yahoo.com.ar.

Tenía pensado contarles lo que pasó luego pero en estos instantes está arribando a mi despacho una señora con serios problemas matrimoniales. Tendré que atenderla. Eso sí, he descubierto, navegando por la web, a un cineasta que ha publicado la fotografía del pasacalle. Será hasta la próxima.

jueves, 2 de diciembre de 2010

El caso del pasacalle (Primera Parte)

Soy Miguel Kínder, 55 años, policía federal devenido en detective privado, me echaron de las fuerzas policiales después de un caso defectuoso del cual no he sido culpable. Suelo seguir los rastros a casados infieles, las muchachas adineradas —y despechadas— pagan bien después de todo, lo suficiente como para solventar el alquiler de un departamento de medio pelo donde resido, en el barrio Tribunales, bien próximo al palacio de lo que muchos suelen denominar justicia.
Haré una excepción y contaré una historia para la cual fui contratado poco menos de una semana atrás. Todo surgió a partir de una maldita llamada telefónica, una tal Luciana me llamaba, una cuarentona que vivía (y creo que aún vive) con su marido desde largos y penosos quince años, bueno, eso fue exactamente lo que me dijo. El teléfono de mi escritorio llevaba dos días sin timbrar, ese infortunio me llevó a comer el mismo arroz barato de siempre que suele venderme el maloliente oriental del supermercado. Al menos podría usar esos desodorantes que ofrece a la venta desde las primeras estanterías, nadie podría notarlo pero no viene al caso, lo que sí importa es que descolgué el maldito tubo y una voz de mujer me chilló con total prepotencia:
—Quiero hablar con Miguel Kínder.
— ¿Usted quién es y para qué llama? —le pregunté con desgano.
—Me llamo Luciana, vivo en el barrio Colegiales. Alguien ha dejado un pasacalle frente a mi casa.
—Usted debería entender que no vive sola en su cuadra —encendía un cigarrillo rubio, fumar pipa es de detectives pasados de moda—. ¿Qué quiere que haga?
—Investigue el asunto. Mi marido puede estar involucrado en asuntos turbios.
—Turbia es el agua, debería saberlo. ¿A qué se dedica su señor esposo?
—Es escritor… un escritor fantasma.
Por momentos se le quebraba la voz, yo no le daba importancia.
— ¿Su marido se viste de fantasma? —bromeé y luego tosí en dos ocasiones porque el ventilador de techo siempre genera estragos en mi garganta de fumador compulsivo.
—No sea estúpido —suspiraba como una loca—, necesito que investigue ese pasacalle. La vida de mi marido puede peligrar.
—Está bien, haré una excepción, envíeme un sobre con sus datos personales, un currículum vitae de su marido y quinientos pesos de adelanto. ¿Le parece bien?
— ¿Dónde vive?
—Búsqueme si quiere que resuelva su caso —y le corté sin despedirme.
Siempre tengo que maltratar a esas malpensadas feministas, son demasiado astutas como para atrapar débiles con sus redes.

Al día siguiente, a media mañana, después de desayunar un mate cocido que preparé con restos de yerba que por suerte olvidé desechar, el encargado del edificio golpeaba la puerta de mi departamento con los nudillos de la mano. Sin hacerlo pasar, me entregó un sobre blanco: su remitente era Luciana, la malparida del pasacalle, entre todas las cosas que le pedí apareció esta fotografía:


Lo primero que hice fue deshacerme de unas facturas impagas, debía quinientos pesos de expensas, vaya casualidad. Lo que pasó después te lo cuento en otra oportunidad.

Notas del autor: para narrar esta historia me basé en una fotografía cedida —muy gentilmente— por el señor Andrés Di Tella. Les paso el link de su entrada (y su acuerdo):

http://fotografiasdeandresditella.blogspot.com/2010/11/fundraising-barrial.html

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Ese espía llamado Google Reader


En estos tiempos de espionaje, etc. etc. etc., me generan mucha risa esos lectores anónimos que espían nuestros blogs sin necesidad de entrar a nuestras páginas, es decir, utilizan el medio "Google Reader" para espiar los contenidos de nuestras entradas sin necesidad de ingresar a nuestra página web. Curiosa forma de actuar para conocer qué escribimos, quizá lo hagan para no sumarnos banderas en el flag counter, o en el contador de visitas; hay gente rara, realmente. Considero que esa gente es voyeur (mirones, observadores depravados), es decir, les fascina observar sin que los detecten, pero como Internet dispone de miles de herramientas desconocen que nosotros también podemos conocer qué páginas espían, qué sistema operativo emplean, su número de IP, la bandera de donde procede la búsqueda y todo, así que no desperdicien el tiempo en espiarme desde "google reader" porque ya sé quienes son (qué malo soy, ja), es más, son siempre los mismos (argentinos) pero no los delataré por cuestiones de obviedad. Además no me gusta vociferar. En fin, nosotros (los bloggeros) también podemos espiar a los espías.

Conclusión: ténganlo en cuenta, alguien puede estar espiando los contenidos de tus entradas de manera cobarde.