viernes, 9 de diciembre de 2011

Suri, suri, suricata (2)

Buenas tardes. Les comento un secreto, imagino que no lo divulgarán, ¿cierto?, pues bien, he tocado su frente, he tocado su frente y la convertí en una almohada con plumas de avestruz. También eché mis orejas en sus brazos y la nuca en su vientre, pero nunca amaneció, mi habitación sombría apenas me permite vislumbrar el teclado de esta computadora, y ella, ella continúa siendo una almohada, triste pero muy servicial.

4 comentarios:

  1. La almohada es un objeto personal con el que soy muy exigente: ni muy gruesa, ni demasiado fina, ni blanda, ni muy dura. Me gusta que huela muy bien y no se la presto a nadie. Tranquilo... yo te guardaré el secreto.
    Besos Juanma.

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  2. Ja ja, qué buen comentario el suyo, me encantó. La almohada es tan personal que hasta, muchas veces, no la conocemos, ja. Un beso.

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  3. Excelente Idoia ! ... muy bueno !!!
    Buena semana chicos !!!

    Pablo

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