Tocaré tu frente, tocaré tu frente y te convertiré en una almohada, una almohada con plumas de avestruz. Luego echaré mis orejas en tus brazos, y mi nuca en tu vientre. Cuando amanezca, si es que amanece, siempre y cuando me hayas permitido descansar sin impedimentos, serás una suricata, contenta.

Que tierna esta entrada, cuanto tiempo sin saber de ti ¿que tal?...
ResponderEliminarBESOS
Gracias, a veces me pongo tierno, ja ja. Estoy bien, trabajando mucho; ese es el motivo de mi casi eterna ausencia, no sólo en este blog sino también en los blogs de todos ustedes. Besos.
ResponderEliminarHermoso post!!
ResponderEliminarSaludos Juanma!!!
Lau.
Muchas gracias, Laura. Es un placer leerte. Besos.
ResponderEliminar